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CUATROCIENTOS CUATRO AÑOS DE FÉ RELIGIOSA Y DESINTERESADO SERVICIO
POR LA SALUD DEL PRÓJIMO, es la herencia que una pareja
compuesta por los esposos FRANCISCO ORTIZ e INÉS DEL BASTO,
ejemplos de buen propósito ciudadano y devoción religiosa,
quienes según cuenta la tradición, trajeron de España en
1608, las imágenes de Santa Ana y San Agustín, el Santo
Sepulcro con el Cristo yacente de marfil, la imagen de la
Dolorosa, San Juan y la Magdalena.
Estas
imágenes las trajeron según lo relata la memoria ancestral,
para ser colocadas en una “ermita” que ellos habían
dispuesto en terrenos de un fundo de su propiedad, que
lindaba por el Este con el Lago, cuyas aguas llegaban hasta
la hoy Avenida El Milagro. La ferviente Doña Inés del Basto
con autorización de su esposo, pide permiso y construye
frente al hato de su residencia la “ermita” que fue puesta
bajo la advocación de Santa Ana y cuentan los relatos de
tradición que abrió sus puertas el 27 de julio de 1607 para
tener las familias un lugar cercano donde ofrecer gracias al
Señor.
Con la
prosperidad, DON FRANCISCO ORTIZ quien se convierte en un
representante de la naciente ciudad y su inquieta DOÑA INÉS,
sensible con los pobres enfermos que rondan su ermita y no
encuentran refugio a sus males, deciden pedir autorización
para construir un Hospital, TAMBIÉN BAJO LA ADVOCACIÓN DE
SANTA ANA, que según el documento de solicitud decía: “en
el solar de la ermita, a donde se recojan los pobres y
enfermos y con ello servir a Nuestro Señor”.
Justo
es reconocer la labor que por la Capilla desempeñan, el
Doctor CARLOS MONTIEL PRESIDENTE DE LA CRUZ ROJA DEL ZULIA y
el Doctor ERNESTO GARCÍA MAC GREGOR, autor de MARACAIBO Y
LOS 400 AÑOS DEL HOSPITAL CENTRAL, obra de la cual hemos
tomado algunas notas y frases, la cual recomendamos leer y
en la que nos reencontraremos de manera amena con nuestras
raíces.
Los
invitamos a realizar un recorrido por la “ermita” hoy
CAPILLA DE SANTA ANA y conozcamos su Nave Central, su
Altares, techos de madera, ventanales, puertas de madera,
tragaluces, su Púlpito, el nivel bajo techo para el coro,
las escaleras que conducen al campanario, los cuadros de
imágenes que ofrendan a los santos, veamos los detalles de
los altares, los nichos donde reposan vecinos de la época,
las paredes de barro y piedra que fueran de la construcción
original y huelan el “viejo de la historia”, sentémonos y
dejemos que nuestra alma disfrute con la suave caricia del
espíritu divino.
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