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23/07/10
127
aniversario del Teatro
Baralt

El
28 de julio de 1877 el General Rafael Parra decreta la construcción
del Teatro Baralt de Maracaibo el cual se basó en un diseño del
ingeniero cubano Manuel de Obando.
Su inauguración ocurre seis años después. El 24 de julio de 1883. Se
trataba de un pórtico formado por cuatro impresionantes columnas
toscanas y una terraza protegida con barandas de hierro. En el año
de 1928, el Presidente del Zulia, General Vicencio Pérez Soto,
ordena y ejecuta la demolición del viejo teatro. Cuatro años más
tarde, se inaugura el nuevo teatro, diseñado por el arquitecto de
origen belga León Jerónimo Hoet.
El Teatro Baralt de 1932, de estilo
arquitectónico neoclásico –a diferencia del antiguo, más bien
arábigo– amplió la capacidad a casi mil butacas, incluyendo tres
niveles de balcones, una platea inclinada, un sótano y un edificio
adyacente para camerinos y baños y un escenario alto, con poca
anchura de boca y mediana profundidad.
Destaca
en esta nueva etapa el aspecto de la decoración interior, a cargo
del pintor zuliano Antonio Angulo, a quien el periodista y
reconocido crítico de arte Sergio Antillano calificó como “el primer
artista abstracto del país”, merced al estilo Art Decó del que hizo
gala en el cielo raso o plafond de 540 metros cuadrados que conformó
la techada del Teatro.
RAFAEL
MARIA BARALT
Nació en
Maracaibo, el 3 de julio 1810 y murió en Madrid (España), el 4 de
enero de 1860. Ingeniero militar, político y polígrafo (poeta,
historiador, filólogo, periodista, orador, ensayista, crítico y
narrador). Usó los seudónimos de A.A.A. y Manuel Aquilino García.
Destacó
como uno de los grandes prosistas de la lengua castellana; fue el
primer americano en ocupar un sillón en la Real Academia Española de
la Lengua y primer ingeniero militar egresado de la Academia de
Matemáticas de Caracas, génesis de los estudios de ingeniería en
Venezuela.
Con todas las observaciones que puede
hacérsele, la historia de Baralt sigue siendo un texto fundamental
para el conocimiento de Venezuela y según la opinión de Rafael
Caldera “sería muy interesante para los científicos sociales de
nuestro tiempo hacer un análisis actualizado de las opiniones
sostenidas en la historia de Baralt acerca de hechos muy importantes
de nuestro devenir nacional. Es indudable que se puede estar en
desacuerdo con no pocos de sus planteamientos, pero es admirable la
independencia de sus juicios, formulados a la edad de treinta años y
en circunstancias muy propicias para la turbación del ánimo o para
la inducción de la actitud”. Se sintió profundamente venezolano, al
mismo tiempo que español y dominicano para ser perenne centinela de
la sabiduría y de las letras.
Nacido en Maracaibo, los sucesos
revolucionarios lo llevaron a Santo Domingo, de donde era oriunda su
madre, Ana Francisca Pérez. Regresó a los once años de edad y fue
abanderado de los Cazadores Volantes del ejército patriota, a las
órdenes de su propio padre Miguel Antonio Baralt.
Partió a Bogotá con su tío Luis Andrés, quien era senador en el
Congreso y estudió latinidad en el Convento de Santo Domingo,
derecho público y filosofía en el Colegio de los Claustros de San
Bartolomé y Nuestra Señora del Rosario, hasta alcanzar el título de
bachiller.
De regreso de nuevo a Maracaibo, fue uno de los firmantes del Acta
de Separación de la provincia de Maracaibo de La Gran Colombia
(1830) y oficial del Estado Mayor del general Santiago Mariño en la
campaña de occidente, donde como secretario escribió Documentos
Militares y Políticos Relativos a la Campaña de Vanguardia dirigida
por el Excelentísimo Señor General en Jefe Santiago Mariño,
publicadas por un Oficial del Estado Mayor del Ejército (1830).
Se fue a Caracas, como funcionario del
Ministerio de Guerra y Marina, al mismo tiempo que estudió en la
Academia Militar de Matemáticas de Juan Manuel Cajigal, donde se
graduó de agrimensor público (1832) y desempeñó la cátedra de
filosofía.
Fue socio numerario de la Sociedad Económica de Amigos del País
(1833) y casó con Teresa Manrique. Al sucederse la Revolución de las
Reformas peleó contra Mariño, su antiguo jefe, y fue ascendido a
capitán de artillería, pero decidió dejar las armas y dedicarse a
escribir, y así, con Manuel María Urbaneja firmó el Catecismo de
Historia de Venezuela y con el seudónimo A.A.A. Colaboró en las
publicaciones periódicas del Correo de Caracas de Cajigal y en la
Guirnalda de José Luis Ramos, primera revista literaria del país.
Le fue confiada la tarea de la redacción del Resumen de la Historia
de Venezuela, para lo cual solicitó la cooperación de Ramón Díaz
Flores y conjuntamente con Agustín Codazzi, marcharon a París
(1840), de donde regresaron en agosto de 1841 con la flamante obra.
Páez le encomendó la redacción de la Memoria sobre los Límites de
Guayana y más tarde la investigación de documentos de la gestión
diplomática de Alejo Fortique, ministro de Venezuela en la Gran
Bretaña. Así, Baralt partiría de Venezuela definitivamente y tras
realizar su proyecto en Inglaterra, marchó a Sevilla en 1842, donde
fue funcionario del gobierno civil y colaboró con la Floresta
Andaluza, con obras en prosa y en verso, como su célebre poema Adiós
a la Patria.
A finales de 1845, se instaló en
Madrid, donde sería periodista, escritor, poeta y crítico literario.
Escribió en El Tiempo, El Siglo, El Espectador, El Clamor del
Público, El Siglo Pintoresco y el Semanario Pintoresco Español.
Publicó la Antología Española, Programas Políticos con Nemesio
Fernández Cuestas, la Historia de las Cortes, Libertad e Imprenta,
Lo pasado y lo Presente, La Europa de 1849 y la Biografía del
Presbítero D. Joaquín Lorenzo Villanueva.
Obtuvo un resonante triunfo en el
concurso del Liceo de Madrid con su Oda a Cristóbal Colón (1849),
mientras, emprendió una obra de gran aliento, el Diccionario Matriz
de la Lengua Castellana. Fue elegido unánimemente, como el primer
americano, para ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua
(1853), donde sustituyó a Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas.
La recepción de Baralt fue el 27 de noviembre del mismo año, con un
magnífico discurso, el cual fue considerado por Marcelino Menéndez y
Pelayo como la obra maestra de Baralt y en 1855 dio a la luz pública
su clásico Diccionario de Galicismos.
Mientras, había desempeñado varios cargos públicos y había sido
designado ministro plenipotenciario de la República de Santo Domingo
(1854), administrador de la Imprenta Nacional y director de la
Gaceta (1855).
Sus últimos años fueron plenos de amargura por la discusión del
Tratado entre España y Santo Domingo y su destitución como
funcionario, y aunque la sentencia fue absolutoria, su moral estaba
deshecha, y todo ello apresuró su fallecimiento el 4 de enero de
1860, a los 49 años y medio de edad.
Hubo duelo en Madrid y en Venezuela, también en Santo Domingo,
nación a la que donó su biblioteca. Para colmo, sus restos se
extraviaron y tuvieron que transcurrir 122 años para su regreso a la
Patria, aunque el Senado de la República le había concedido los
honores del Panteón Nacional desde el 10 de julio de 1943, y sólo,
el 24 de noviembre de 1982 vino a descansar al lado de Simón Bolívar
y el 9 de junio de 1996, gracias a la Alcaldía de Caracas y la
Fundación Zuliana para la Cultura se inauguró una plaza en su honor
en Caracas.
Fuente: http://www.teatrobaralt.org.ve
Diccionario General del Zulia, Tomo I.
Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra.
Banco Occidental de Descuento / Maracaibo, Venezuela 1999.
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